Casla
es un pueblo rodeado de una intensa vegetación. Prueba de ello son los bosques
de sabina, roble, fresno, etc., que se pueden descubrir cuando nos damos un
paseo sin alejarnos mucho del casco urbano.
Por
sus laderas podremos contemplar todavía las pocas vacas que van quedando,
pastando en las verdes praderas.
Por esto es muy importante que, si nos decidimos a realizar una excursión por la zona, cerremos bien todas las cercas que nos encontremos en nuestro camino, ya que de no ser así los animales podrían escaparse.
Cualquier rincón nos va a recordar que estamos en plena sierra de Guadarrama: el aire puro, la variedad animal y vegetal, tan típicos de esta parte de la provincia nos van a hacer descubrir un entorno completamente exclusivo.